Cartas Marcadas
Por Alfredo Guzmán
• ¿La última y nos vamos?
Ya casi a bordo de un avión que me llevará a Buenos Aires, supongo que
mejores que los que respiro hoy en esta, tan descuidada y tan olvidada
capital del estado de Guerrero, Chilpancingo, me atrevo a comentar lo
que vi, lo que escuche y lo que significa tener un gobernador de medio
pelo.
El pasado jueves, la entrevistadora a modo Adela Micha,
realizó una entrevista al gobernador del estado de Guerrero, Ángel
Heladio Aguirre Rivero. En 45 minutos, sin cortes y editada, para
conveniencia de quien paga la entrevista, se observó a un gobernador del
estado de Guerrero, en pleno. De cuerpo entero, sin ambages, pleno
pues. Como pocas veces se observa a alguien, del que se tiene, al menos,
un concepto diferente.
Ángel Heladio Aguirre Rivero, pretende reír,
de todo. La entrevista convoca a la misericordia de alguien, que al
menos muestra completamente su mediocridad. Su incapacidad para
establecer lo complejo de una situación que agobia a los guerrerenses,
pero que al Ejecutivo, lo hace reír. Evidencia, su bajo nivel
intelectual, al no establecer la importancia de las respuestas
inteligentes. Claras, concisas, precisas. Divaga mucho, y se pierde en
las respuestas. Repite hasta el cansancio que Guerrero, es pobre, que
hay rezagos, que no es simple, que tiene sus asegunes y que Guerrero, es
Guerrero, pues. Repite que Guerrero, es complejo por la miseria y el
atraso en que vive, más de 10 veces. Cuando una respuesta de esa
naturaleza era suficiente. Pero a falta de argumentos, de información,
mal informa. Él, ha sido gobernador 3 años antes y ahora lleva 2 más. No
ha establecido e lo que va de la entrevista, en síntesis, lo que ha
hecho, para cambiar la circunstancia de la que habla, para todos los
guerrerenses y no sólo para su familia y amigos.
Asegura cosas, de las que no precisa fuente y para evitar entrar en el meollo del asunto, bromea.
Aparenta responder con información, pero carece de la misma. Interpreta
hechos, sin fundamento. No argumenta, inventa. Dice que hay guerrilla,
que hay narco en el movimiento magisterial, pero no establece una sola
prueba.
Habla de que hay políticos interviniendo en el movimiento,
pero rehúye mencionar uno solo, al establecer que tiene información,
pero que no es adecuado darla a conocer. Patético, pues.
Luego
entonces, ante la incapacidad de un gobierno, de un gabinete, de una
estrategia que no existe y que evidencia una incapacidad plena, para
definir contra quién están, contra quién luchan, surge la mentira del
complot.
Cuando un gobernador, carece de información, es como cuando
un político quiere romper una piñata, con los ojos cerrados. Así se
observa al gobernador del estado de Guerrero, dando palos de ciego, sin
conocer siquiera el fondo del asunto que le reclaman.
Porque no le
interesa. Porque no sabe cómo hacerle. Sino que ingresa a un terreno,
complejo, sin una mínima estrategia política, ni social, que al final de
cuentas le ha afectado tanto su imagen, que ya era un coro, que se iba.
Al grado, de que él mismo, tuvo que salir a establecer que sí se iba,
pero hasta el 2015, que termina su mandato constitucional.
Un
gobernador disperso, que inicia a despachar a las 12 horas, que llega
tarde, que no tiene agenda, que no le importan los guerrerenses y que
hasta en su mismo informe de labores, realizado en Acapulco, ni siquiera
fue escuchado por quienes invitó, mismos que al ver que no llegaba, a
la mitad de su informe, decidieron ir a comer y dejarlo hablando solo.
No debe olvidar el gobernador de Guerrero, que a no ser que ya no
quiera participar, él o alguno de su familia, debe cuidar las formas.
Muchos políticos, que se creyeron por encima de la sociedad, hoy viven
como apestados. Y sino, pregúntenle a Zeferino Torreblanca Galindo, a
Rubén Figueroa y a otros, que caminan por los caminos de Guerrero, como
muertos, en vida. Gracias. Comentarios: subalterno1234@hotmail.com Y
voyer54@yahoo.com.mx

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