fue notoria la baja afluencia de turistas en las playas de los municipios de Copala y Marquelia; nada comparable con los cientos de familias que visitaron esta franja costera en los primeros días de la presente temporada vacacional de verano.
La señora Carmen Rojas Herrera, propietaria de un establecimiento de comidas en la playa La Bocana, dijo que los precios de los alimentos se mantienen al mismo nivel de los años anteriores, entre 45 y 80 pesos, según el platillo, desde huevos al gusto con frijoles y arroz, hasta una mojarra al mojo de ajo con salsa de molcajete.
Doña Carmen comentó que las playas de la Costa Chica son seguras para quienes las visitan porque los mismos lugareños se encargan de que el turismo la pase bien y con atención personalizada por los empleados y por los mismos propietarios de los modestos restaurantes de la zona.
Agregó que la belleza de esta región es incomparable con un clima cálido, con la tibieza del mar, la arena fina, la extraordinaria gastronomía y, sobre todo, la calidez con la que los costachiquenses reciben y tratan a los vacacionistas. (www.agenciairza.com)
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