viernes, 9 de diciembre de 2016

Corrupción, flagelo mundial


La corrupción es un delito grave que frena el desarrollo económico y social en todas las sociedades. Ningún país, región o comunidad es inmune a este cáncer social.

Es un complejo fenómeno social, político y económico, que afecta a todas las naciones. Por ejemplo, socava las instituciones democráticas al distorsionar los procesos electorales, pervertir el imperio de la ley y crear atolladeros burocráticos, cuya única razón de ser es la de solicitar sobornos.

También atrofia los cimientos del desarrollo económico, ya que desalienta la inversión extranjera directa y a las pequeñas empresas nacionales les resulta a menudo imposible superar los «gastos iniciales» requeridos por la corrupción.

El 31 de octubre de 2003, la Asamblea General aprobó la Convención de las Naciones Unidas contra la Corrupción que entró en vigor en diciembre de 2005, y pidió al Secretario General que designara a la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito como la secretaría para la Conferencia de los Estados Partes de la Convención.

Para crear conciencia contra esta lacra y difundir el valioso papel de la Convención a la hora de luchar contra ella y prevenirla, la Asamblea también designó el 9 de diciembre como Día Internacional contra la Corrupción.

Datos de la ONU establecen que cada año se paga un billón de dólares en sobornos y se calcula que se roban 2,6 billones de dólares anuales mediante la corrupción, suma que equivale a más del 5% del producto interior bruto mundial. Según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, se calcula que en los países en desarrollo se pierde, debido a la corrupción, una cantidad de dinero diez veces mayor que la dedicada a la asistencia oficial para el desarrollo.

Y es que la corrupción no solamente está entre los servidores públicos, sino la misma ciudadanía está inmersa en esta maraña de intereses inconfesables y eso los mexicanos lo sabemos bien. No por nada ingeniosamente se cambió a finales de los setentas el lema de campaña del entonces candidato presidencial José López Portillo para decir, en lugar de la solución, que “la corrupción somos todos”.

Guerrero, un estado marcado de contrastes, no podría sustraerse a este flagelo y, para no variar, de acuerdo a estudios realizados se encuentra entre los primeros lugares, al ubicarse en el número 30 dentro de la pirámide invertida de 32 escaños. 

Transparencia Mexicana, un organismo no gubernamental que se dedica a medir este tipo de fenómenos, concede a nuestro estado, en la escala del uno al diez, un 3.5; es decir, estamos reprobados

Cada dos o tres años realiza una encuesta para determinar el Índice de Percepción de la Corrupción y Buen Gobierno en México y publica los resultados evaluando por separado a cada una de las 32 entidades federativas. 

A nivel nacional, pretende mostrar la corrupción en servicios públicos ofrecidos por los tres niveles de gobierno y por los particulares. Entre otros mide 35 servicios públicos como el pago de predial, recolección de basura, relación de la ciudadanía con agentes de tránsito o solicitar una beca.

También se evalúan acciones como sacar el auto del corralón, trabajar o vender en la vía pública, recuperar un auto robado o solicitar un trámite ante el Registro Público de la Propiedad. Las situaciones en donde se percibe un mayor crecimiento de la corrupción son de índole cotidiano como evitar ser infraccionado o detenido por un agente de tránsito, estacionar un auto en la vía pública, en lugares controlados por personas que se apropian de ellos, pedir al camión oficial llevarse la basura y obtener agua de las pipas de los municipios.

De acuerdo a los estudios que realiza Transparencia Mexicana, los actos de corrupción tuvieron un costo estimado en 27,000 millones de pesos, comparados con los 19,000 millones en 2015, para conocer la evaluación del costo que implican para los ciudadanos y las empresas, los actos de corrupción que se realizan en el país.

En su primer informe de gobierno, el gobernador Héctor Astudillo Flores reconoció a la corrupción como uno de los principales problemas que aquejan a la entidad, al convocar a la sociedad a crear un frente sólido para dar batalla en tres vertientes: recuperar la seguridad, combatir la corrupción y construir una mejor política social.

Y destacó que no hay problema que afecte tanto el funcionamento de las instituciones del estado como la corrupción. Por eso propuso erradicarla, junto con la impunidad, para que Guerrero tenganun mejor presente y un futuro promisorio.

Por ello anunció el envío de una iniciativa de ley para reformar la constitución del estado y establecer bases legales para combatir este flagelo que, como recordó, en el gobierno anterior la inseguridad, la corrupción e impunidad paralizaron el desarrollo económico, provocaron la disminución de las inversiones y alejaron el turismo.

Hace apenas unos días, el ex subsecretario de Asuntos Jurídicos y Derechos Humanos de la Secretaría de Gobierno, durante la fallida administración de Angel Aguirre Rivero, y el ex aditor General del Estado, Ignacio Rendón Romero, presentaron la asociación civil Observatorio Mexicano Nacional contra la Corrupción, de la que el primero es presidente y el segundo es secretario.

Dicha asociación, dijeron, surgió con base en el Sistema Nacional Anticorrupción, y que busca mediante el análisis de temas que inciden en la calidad de vida de los gobernador señalar debilidades y proponer soluciones a las políticas públicas y acciones de gobierno, en beneficio de la ciudadanía, y que pretende de sus instituciones públicas más eficiencia y cero corrupción.

El problema es que ambos personajes distan mucho de ser unas blancas palomitas. Ignacio Rendón, por ejemplo, dejó el cargo de auditor en el 2010 en medio de un escándalo por haberse autoasignado una millonaria liquidación, además de ser exhibido dándose la gran vida, con yates de lujo y mansiones que no pudieron ser adquiridas con su sueldo; y sobre todo, en compañía de guapas edecanes, todo a costilla del erario público.

Victoriano Sánchez, a su vez, fue señalado en el 2006 como responsable de haber ocasionado pérdidas al ISSSTE por más de 7 millones y medio de pesos, razón por la cual la Secretaría de la Función Pública lo sancionó con 10 años de inhabilitación. Pese a ello, e manera sigilosa Ignacio Rendón lo incorporó a la AGE designándolo responsable del Órgano de Control de la dependencia. 

Mañana viernes 9 de diciembre se celebra el Día Internacional contra la Corrupción. Ante ello, gobiernos, sector privado, organizaciones no gubernamentales, medios de comunicación y ciudadanos están uniendo fuerzas para combatir ese delito.

Este año, la ONU está impulsando una campaña internacional contra la corrupción, centrándose en cómo ésta tiene un impacto en la educación, la salud, la justicia, la democracia, la prosperidad y el desarrollo; es decir, es uno de los mayores impedimentos para alcanzar los objetivos del desarrollo sostenible.

A decir del organismo internacional, la gente a menudo piensa que está a merced de la corrupción y que es solo un «modo de vida». Sin embargo, cada sociedad, cada sector y cada ciudadano se beneficiarían enormemente si decidieran unirse contra la corrupción en la vida cotidiana.

Para Trasfondo Informativo Francisco Javier Flores.

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