domingo, 4 de diciembre de 2016

El clero exhorta a las autoridades del Gobierno del Estado que redobles esfuerzos para frenar la ola delictiva

Baldemar  Gómez  Roque

Chilpancingo  Gro, a  4 de diciembre del 2016.- El padre Benito Cuenca Mayo, encargado de la Iglesia de La Asunción de María, explicó: “Primeramente, reconocer que sí es muy preocupante esta ola de violencia que se ha venido dando en muchos de los municipios de la entidad, y aunque las autoridades han buscado la forma de cómo disminuir los índices de violencia, ya que lamentablemente esto no ha dado los resultados que la sociedad exige”, indicó.

Lo dijo antes la violencia que se está viviendo en gran parte del estado de Guerrero, donde  se ha convertido ya en una guerra sangrienta entre los grupos delictivos que se pelean el control y la venta de drogas en los distintos municipios, por lo que ninguno de los diferentes sectores de la sociedad, donde incluida la iglesia, se ha podido salvado de sufrir  los ataques que la delincuencia organizada ocasiona.

Ante esto  exige al Gobierno del Estado que intervenga y tome cartas en el asunto, antes de que esta situación se salga de control.

Al ser entrevistado por este medio de comunicación  el padre Benito Cuenca Mayo, encargado de la Iglesia de La Asunción de María, donde reconoció que es muy preocupante la alza de la  ola de violencia que se ha venido dando en muchos de los municipios de la entidad, y aunque las autoridades han buscado la forma de cómo disminuir los índices de violencia, ya que lamentablemente esto no ha dado los resultados que la sociedad exige

 Aclaró  que Dios siempre ha estado y estará del lado de los que sufren, de las familias que han padecido secuestros, “levantones”, asesinatos de alguno de sus familiares, además de que la Iglesia está a favor de buscar los mecanismos para ayudarlos en su desgracia y brindarles toda la solidaridad posible.

“La Iglesia siempre tendrá espacio para que se acerquen a compartir sus tragedias y malos ratos, estar del lado de ellos, escucharlos, ayudar a buscar los mecanismos para que su sufrimiento sea lo menor posible”, reiteró.

Sostuvo que también se hace necesario y hasta urgente hacer un llamado a las autoridades encargadas de la procuración de justicia en la entidad, así como a las del Gobierno del Estado para que perfecciones sus estrategias en contra de los grupos delictivos para establecer estrategias de brinden una más y mejor seguridad entre los habitantes de todos los municipios de Guerrero, no solamente de Acapulco, Chilpancingo y la Tierra Caliente.

Los ataques de la delincuencia organizada han agarrado parejo, ya que dentro de su lucha entre los distintos grupos por apoderarse de la plaza y los territorios para el traslado, venta y comercialización de las distintas drogas, han asesinado a gente de la sociedad, periodistas, funcionarios, empresarios, taxistas, transportistas, inclusive hasta sacerdotes y gente cercana a la Iglesia, lo que demuestra lo sangrienta y encarnizada que es esta situación de choque, muerte, robos, asaltos y extorsiones para quedarse como jefes de las distintas plazas, advirtió.

Propuso crear una fuerza unida, entre la Iglesia, el Estado y la sociedad guerrerense para tratar de regresar a Chilpancingo a la paz y la tranquilidad que todos queremos, donde se pueda estar y vivir con una real seguridad entre todos, concluyó.