domingo, 26 de febrero de 2017

Atención hospitalaria en Guerrero, Teoría de los contrastes

MIRADA DEL DOMINGO
Por: Isaías Alanís
 
Resulta justo mencionar lo bueno de un gobierno. Sin formar parte de los laborantes al servicio de comunicación social, como ciudadano de a pie, es transcendental señalar que el Director del IMSS Mikel Arreola, Héctor Astudillo gobernador y el delegado del IMSS Reyes Betancourt, entregaron siete unidades médicas y cuatro ambulancias del Programa IMSS-Prospera, que beneficiará a 57 comunidades de la Montaña Alta y Costa Montaña, que incluye a municipios de la Costa Chica, Cuálac, Tlacoapa, Alcozauza, Ometepec, San Luis Acatlán, Tlacoachistlahuaca y Ayutla de los Libres, donde estas unidades darán atención médica gratuita.
Para nadie es desconocido la falta de infraestructura hospitalaria en Guerrero. Durante este sexenio ojalá se construyan más hospitales y dotarlos de medicamentos e insumos y un servicio a tono con las graves necesidades de ancianos, niños y niñas, mujeres y hombres guerrerenses.
 
El punto de quiebre es que la privatización del sector salud, va a pasos agigantados. En los últimos cinco años he lidiado con esta amenaza al ir y venir de un hospital a otro por un asunto familiar.
Me he percatado de cómo se ha subrogado casi todo en el ISSSTE y el IMSS.
La seguridad social es un logro de la revolución y del liberalismo social mexicano, y pretenden desaparecerla y trasladarla al sector privado que sería un crimen.
¿Qué mexicano medio podrá pagar los altos costos de una hospitalización media o prolongada?
Que acciones como estas, contribuyan a frenar su privatización y convertir a las instituciones de salud, en empresas socialmente responsables, que sirvan a la sociedad, y no se conviertan en centros de corrupción como en Veracruz.
Y que nunca más muera un niño, joven, hombre, mujer por diarrea, embarazo, dengue hemorrágico, piquete de alacrán o enfermedad curable por falta de servicios hospitalarios.
Cuando fungí como Consejero de Cruz Roja Chilpancingo, en Chilapa, en reunión con la entonces presidenta municipal Alicia González Villalba, preocupada por la salud de sus coterráneos, me percaté que un centro integrador de la Montaña Baja, tan importante y estratégico carece de un hospital moderno.
Ojalá que muy pronto Chilapa tenga un hospital que atendería a toda las comunidades indígenas de la Montaña Baja y Alta, y la construcción de hospitales muy pronto se extienda a las ocho regiones del estado.
 
Transcribo para los lectores de la Miradas partes del ensayo: ¿Protección social en salud? Ni “seguro”, ni “popular”, de Gustavo Leal Fernande, publicado en el Centro de Estudios Políticos de la UNAM, Volumen 28, January-April, 2013, pages 163.193. El autor hacer un recuento de la situación que privaba en Guerrero en materia hospitalaria, es algo de historia para corregir lo torcido y avanzar en materia de salud, como lo expresó Mikel Arriola y el gobernador Astudillo Flores.
“Para el vicario general de la diócesis de Tlapa, Guerrero: los servicios de salubridad “están por los suelos”, no hay médicos ni medicinas ni centros de salud. Es “triste y lamentable”, dice, porque en los municipios de Metlatónoc, Atlamajaltcingo del Monte y Cochoapa El Grande, el recién inaugurado Hospital del Niño y de la Madre funciona menos que medianamente, no dispone de médicos especialistas, no está como se ofreció que estaría y lo que se emplea es, apenas, la medicina preventiva”.
 
“El poblado mixteco de Plan de Guadalupe está peor: no hay médico ni enfermera y el centro de salud está abandonado. En San Miguel Zilacayotitlán, hace 4 años que no va un doctor. “Dicen que no vienen, acota, porque el pueblo está muy feo y porque no hay de comer. Para los partos hay que ir a Tlapa, donde cobran 8 mil pesos por alumbramiento”. Y eso ocurre en San Pedro Acatlán y Lindavista.
En Santa María Tonaya el médico va cada dos meses, pero no hay medicamentos. “Nos mandan pasantes y entonces tienen que pagar 400 pesos para que los lleven a Tlapa”. Al poblado de San Lucas llega una brigada médica: cada dos meses”.
 
“Y en la Montaña Baja la situación no cambia. Chilapa, cuenta con 94 casas de salud que brindan atención primaria y carecen de médicos. Los 60 galenos no alcanzan para atender 104 mil habitantes y 254 comunidades. Desde hace años la demanda sanitaria central del ayuntamiento es la construcción del hospital regional de Chilapa”.
 
“Ahuacuotzingo dispone de 20 centros de salud para atender 54 comunidades y los seis mil 500 habitantes del municipio de Tlalixtaquilla gestionan recursos para construir en su cabecera un hospital básico comunitario.
Las autoridades estatales se deslindan del déficit de atención que padecen los miles de indígenas de la Montaña y sólo ofrecen algunas cifras. La región recibe 11 MP anuales para cubrir la nómina: un mando medio, 620 trabajadores de base (médicos, enfermeras y personal administrativo), 200 eventuales y 174 becarios. Se requiere, sustituir 27 centros de salud y rehabilitar 18 más.
Pero en julio de 2005, el entonces titular de la secretaría de Salud estatal, Luis Barrera Ríos, comunicó que ya se había iniciado una auditoría al Hospital de la Madre y Niño Indígenas de Tlapa para “detectar qué tipo de irregularidades hubo durante la construcción realizada por la administración de René Juárez Cisneros. Y agregó que en “iguales circunstancias” se encontraban los hospitales básicos comunitarios de Huamuxtitlán, Tlacopa y de Malinaltepec, que también fueron construidos por Juárez Cisneros y que “no funcionan porque les falta equipo y personal médico”.
Doce días después Fox ordenó a Frenk que “priorizara” el Seguro Popular en la Montaña, restaurando e interconectando sus 100 centros de salud, mientras él se comprometía terminar el Hospital de Tlapa. Aunque el gobernador Zeferino Torreblanca reiteró que serían las autoridades federales “las que van a determinar si hubo o no desvíos de recursos públicos en la edificación del Hospital de la Madre y el Niño Guerrerenses”.
“Los habitantes de la Costa Chica y la Montaña exigían atención médica en sus comunidades y advertían que la apertura del Hospital “no será suficiente para atender a la población de esas zonas marginadas”. Denunciaron que los centros de atención en las 45 comunidades mixtecas y tlapanecas no cuentan con medicamentos, ni con especialistas: “los ancianos y los niños, se mueren fácilmente de una diarrea, porque viven en comunidades muy alejadas de Ayutla, que es donde pueden ser medianamente atendidos”. En las casas de salud que hay en algunas comunidades, y en el Hospital General de Ayutla, los que dan atención son pasantes de medicina. Si un enfermo esta muy grave, tiene que ser trasladado a un hospital de Acapulco, o bien a Chilpancingo”. Además, agregaron, en el municipio de Xochistlahuaca “hay decenas de enfermos de dengue en las comunidades amuzgas”.
 
“En octubre de 2007, paseando por La Montaña, Calderón visitó la cabecera municipal de Zapotitlán Tablas, donde un hospital inaugurado por Frenk y Fox hace cuatro años —para atender una población de más de 15 mil indígenas— es sólo un cascarón que nunca ha funcionado. La secretaria de Desarrollo Social, Beatriz Zavala, anunció que “en el 2008” habrá recursos (un millón de pesos) para equiparlo y contratar personal. El nosocomio fue edificado en tiempos del alcalde panista Silvino Moso Porfirio, ahora prófugo de la justicia por homicidio. Tuvo un costo de 4 millones de pesos, aunque nunca llegó el material quirúrgico, las ambulancias ni el personal médico…”.
 
TEORIA DE LOS CONTRASTES
 
La gasolina se incrementó 6 pesos, a partir del viernes 17 de febrero bajó dos centavos y durante todo el año el decremento será de 2 a 3 centavos.
 
Y mientras funcionarios tratan de suavizar las órdenes ejecutivas de Trump, Luis Videgaray reveló que tanto Rex Tillerson y el Secretario de Seguridad, John Kelly, dijeron que no se utilizará el poder militar para “operaciones contra migrantes”
Y Trump, anuncia que se iniciará el muro a partir de marzo y se harán redadas de migrantes:  Y en tono profético expresó: “Los expulsados, si intentan regresar, tendrán más problemas de los que imaginaron”.
 
Y para acabarla de amolar, el pasado 24 de febrero en el aniversario de la bandera en el Campo Marte, con el acoso de Trump encima, el lábaro patrio fue desgarrado por ganchos colocados a un costado del pedestal. Y la bandera agujereada fue izada.
 
¿Tengo razón o no con la teoría de los contrastes?

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