domingo, 26 de marzo de 2017

AMLO más cerca de la presidencia de la republica que nunca

Baldemar Gómez Roque

Chilpancingo Gro, a 26 de marzo de 2017.-De acuerdo a un estudio Andrés Manuel López Obrador (AMLO) se encuentra más cerca de la presidencia de la republica que nunca. En 2006, un politólogo estadounidense George Grayson lo llamó "El Mesías mexicano", la revista The Economist se refirió a él como una versión mexicana del venezolano Hugo Chávez.  Fueron los dos calificativos que dejan claro que cuando se trata del izquierdista Andrés Manuel López Obrador hay que ir a los extremos: o lo aman o lo odian.

 Ya que de manera independiente de las filias y fobias que despierta en todos los círculos, el político Tabasqueño, presidente del izquierdista Movimiento Regeneración Nacional (Morena), lleva más de una década de campaña en su búsqueda de la presidencia de México.

En 2018, México celebrará elecciones presidenciales. Oficialmente aún no arrancan las campañas, pero AMLO –las siglas de su nombre con las que se lo llama en la prensa- ya está preparado para competir por tercera vez en la búsqueda por ser el primer mandatario mexicano emanado de un partido de izquierda.

En 2006 estuvo cerca de lograrlo, pero perdió ante el derechista Felipe Calderón Hinojosa del Partido Acción Nacional (PAN) por sólo 0,56% de los votos. Desde entonces, el país ha pasado por la alternancia y después de dos sexenios de gobiernos panistas regresó al Partido Revolucionario Institucional (PRI), pero la constante es que López Obrador sigue ahí. La diferencia es que ahora, como dice una analista política puede estar "en el momento de su vida", lo más alto en popularidad, pero hay que recordar un refrán "del plato a la boca, se cae la sopa".

Una encuesta del diario mexicano El Financiero publicada el 31 de enero de este año en curso lo coloca como puntero en las preferencias de precandidatos a la presidencia, con 33% de la intención de voto, seguido por la derechista Margarita Zavala –esposa de Calderón Hinojosa- con 27% y muy lejos por el secretario de Gobernación (ministro del Interior), el oficialista Miguel Ángel Osorio Chong, con apenas el 20%.

Pero AMLO no puede cantar victoria porque para la elección mexicana faltan más de 59 semanas, en las que tendrá que enfrentarse a uno de sus peores enemigos: él mismo.

En una revisión , la izquierdista, The Economist reconoció la importancia de López Obrador en la política nacional y la importancia de sus discursos en contra de la corrupción, los privilegios de la clase política y las promesas de una vida mejor para los pobres.

"Muchos escuchan en ese mensaje la amenaza de un populista carismático que castiga la empresa, debilita las instituciones y hace retroceder las reformas. Los más preocupados lo ven como una versión mexicana del fallecido Hugo Chávez, una que fue autócrata que destrozó la economía venezolana y socavó su democracia", destacó la publicación británica.

"Hay elementos que tienen que ver con Chávezcomo el autoritarismo y el verticalismo", dijo Telésforo Nava, académico de la Universidad Autónoma Metroplitana (UAM) y experto en el análisis de los movimientos de izquierda en México, dijo al ser entrevistado para un programa de radio nivel nacional.

El académico consideró que López Obrador es "una persona que no va a dar disculpas ni se va a bajar de su pedestal… El peor contrincante de López Obrador es López Obrador, su estrategia de meter zancadillas y no rectificar a tiempo". Recordó un incidente en 2006 en el que acusó al entonces presidente Vicente Fox Quesada de entrometerse en las campañas electorales y para evitarlo le envió la frase, "cállate chachalaca (una especie de ave rara con un canto áspero y ronco)".

Hace unos días, también despertó críticas cuando discutió con uno de los padres del caso de los 43 estudiantes normalistas desaparecidos en Ayotzinapa y lo llamó "provocador".

A otros analistas les parecen excesivos las comparaciones con el fallecido mandatario venezolano, pero todos coinciden en que el carácter de AMLO es difícil y, en el pasado, a pesar de la moderación de su discurso, lastimó a sectores importantes, como sucedió durante su campaña de 2006 con los empresarios.

Ante sus constantes ataques, la clase empresarial llegó a considerarlo "un peligro para México", por lo que grandes hombres de negocios aportaron importantes sumas para financiar a sus contrincantes. Cuando perdió la elección, acusó a Ignacio Cobos, socio minoritario del magnate Carlos Slim de haber realizado una guerra sucia en su contra

"Tenía un discurso muy radicalizado en los pobres y había olvidado a algunos sectores. Los empresarios hasta daban dinero para evitar el triunfo de AMLO, pero desencantados como están ahora puede que le den la razón", dijo el politólogo Carlos Villa Guzmán, concluyó.