por Dagoberto Márquez
Digámoslo así: Parece una contradicción el que, iniciado el año, aún a sabiendas de que por lo que ocurre no se mira sencillo, el mundo en todos sus confines celebró el inicio con más que fanfarrias. Sí, con un espíritu que más que alegre se antojó vodevilesco, extraño, no obstante estar acostumbrados a eso gracias a los medios. Así, apenas de mañana en estas latitudes nuestras, merced a la magia electrónico-digital de la red, de la TV y de las computadoras, nos enteramos de que Nueva Zelanda lo había recibido ya, destacándose en lo que respecta a tierras australianas la magnífica fotografía proveniente de Sydney. Evidentemente nos referimos a los husos horarios, a la línea divisoria del Pacífico la cual obliga a entender lo complejo pero simple del globo, aquello sutil pero maravilloso que combinado con la ciencia nos permite saber casi al instante lo que en décadas atrasadas ni de broma. Pero era verdad, cuando aquí ni siquiera nos preparábamos para iniciar los preparativos mismos, más allá del meridiano opuesto al nuestro, la gente de Oceanía ya celebraba la entrada de 2012 y lo mismo hicieron -posteriormente- todos los asiáticos, los europeos, los africanos, hasta que nos llegó el turno. Y en la cena platicábamos cómo dos horas después lo harían en la costa oeste de los Estados Unidos y de Canadá para finalizar más tarde en Hawai. Y todo mundo echó la casa por la ventana, celebrando con frenesí la llegada del Año Nuevo sin que aparentemente preocupara lo que pasa, lo que ocurre en términos de muchas cosas lo cual puede no ser grato recordar siquiera debido a lo grave de prácticamente todo. Pero usted dirá: ¡¡Carajo, hombre, Año Nuevo es Año Nuevo!! y tendrá usted razón salvo por el hecho de que también podemos hacerlo sin tanta estridencia, más indulgentemente, tal vez sin excesos. Es un motivo de alegría claro está pero lo que ocurre en el entorno obliga a la cavilación, a dar Gracias sin que lo celebrado parezca grotesco.
Estimado lector, Fina lectora, no se trata de ser pesimistas, se trata de estar ubicados, solamente. Dicho en otros términos, no conviene engañarnos. En el mundo contemporáneo las ciencias y la humanidad han avanzado a niveles hasta hace poco impensables. El problema es que con ello también han avanzado las enfermedades, la sobrepoblación, los vicios y la desigualdad. De alguna manera a contracorriente de toda lógica porque a criterio nuestro el mundo en que vivimos debería hoy ser más seguro, no sólo más confortable. Si se mira correctamente podrá observarse que la sociedad se convulsiona. Me refiero a la sociedad global, lógicamente. Me refiero a que, demasiados como ya somos, los seres humanos no terminamos de aprender de la sabiduría ni de la naturaleza, errando a cada paso por decirlo de alguna forma como si no nos percatáramos de lo que tenemos por delante. A saber, ambiciones que arrastran a muchos, necedad que ciega a cientos, tozudez que no enaltece y, así. Por si fuera poco, la raza humana se empecina en no querer ver lo obvio. Me refiero al daño que causamos al planeta, erosionándolo, contaminándolo, como si no nos diéramos cuenta del daño que nos hacemos a nosotros mismos. Y ejemplos hay muchos desgraciadamente. Demasiados, para que usted me entienda.
Mire, en relación a la economía tenemos naciones que ya no pueden con el paquete. En relación a la agricultura el mundo no produce lo suficiente, no para toda la población. En relación a la política la confrontación es constante, rijosa, un riesgo porque la agitación y la inconformidad social amenaza por todos lados. Por lo demás tenemos guerras, visos de más conflictos armados y más armamento. Como si las alteraciones ecológicas y atmosféricas no fueran suficientes. Para colmo, contaminamos el mar. Sí, contaminamos nuestra teórica fuente inagotable de alimentos. La paradoja es que los más de 7 mil millones de seres humanos que ya somos desde 2011 podríamos vivir en un espacio relativo y pequeño pero no. No es así porque los seres humanos necesitamos espacios más amplios y no sólo eso sino también alimentos y energía, ambos elementos que, combinados, obligan a más deterioro y más esfuerzo, a un agotamiento tal vez prematuro de algunos recursos que, como dijo Serrat en una canción excepcional, no tienen repuesto. Pero a la gente "le vale"... eso parece. Me refiero a que a veces parece no haber conciencia, como si el futuro hubiera que vivirlo ahora pero sin pensar en que tenemos hijos, nietos, gente pequeña que merece vivir su propio destino, su futuro. No está usted por saberlo pero mi petición de inicio de año fue por la salud, no por más progreso. Asimismo pedí por el temple que hemos de requerir por lo que se presente. Y no, no me mal comprenda. Yo no soy catastrofista, jamás me muevo en asuntos ni ocultos ni esotéricos. Lo que sí soy es realista, nada más pero nada menos y lo que tenemos enfrente es un desafío, uno complicado y verdadero, uno de muchas aristas aunque no todos lo comprendan.
La propuesta es informarse más, leer. Sí, leer e informarse con información clara y objetiva, de calidad. Sobre todo esto último. De calidad, dijimos. Información que nos guíe y nos conduzca. Información que sirva para algo. Después, digeridas y comprendidas las cosas, poner en juego capacidades así como el curso de acción que le dicte su sentido común, su conciencia. Hacerlo con seriedad, con sinceridad, convencidamente. Yendo al problema, no rehuyendo. Es verdad que la lectura enaltece pero es verdad también que hay lecturas que no sirven para nada. Olvídelo, aléjese de ellas, no tiene caso perder el tiempo. ¿Novelas?. Sí, pero sólo a condición de que sean de calidad, reducidamente incluso porque hoy en día casi cualquiera las escribe. ¿Libros académicos? ¿Abrir las enciclopedias?. Por supuesto, ahí está la mayor parte del conocimiento de lo teórico, de lo empírico y de lo concretito. ¿Medios periodísticos?. Claro, siempre, aunque la premisa es la misma, calidad informativa, si no, nada, no tiene caso. ¿Libros sagrados?. Sí, naturalmente, en ellos se encuentra el alimento del alma, la guía para el espíritu. ¿Internet?. Sí señor, la red es inmensa, un gigantesco banco de datos aunque la recomendación es no perderse en ella. No perderse en sus laberintos ni en la información chatarra que también tiene. ¿Libros o fascículos de entretenimiento?. Claro, por supuesto. Los hay que incluso podemos compartir con los niños y puede ser divertidísimo. ¿Los clásicos?. Sí, de alguna manera obligadamente aunque, claro, todas las tesis han sido rebasadas prácticamente durante la evolución del hombre, durante los siglos y por la historia. Revise los de ética en todo caso, lea a Kant, verá que no se arrepiente. Lea a Marx si puede, hágalo por usted mismo, que no le digan, que no le cuenten. Lea a Lorenzo Meyer, sígale la pista a sus artículos, los Meyer son unos tipos muy bien ubicados.
Estimado lector, Fina lectora, tenemos por delante un año especialmente difícil. Difícil para los mexicanos porque transitaremos de un régimen a otro y eso es muy complicado, traumático para algunos. Eso lo convierte en peligroso aunque habrá la manera para que, sin abdicar en lo importante y valioso, se conjure en lo riesgoso y en lo fatídico. Un año difícil para el mundo porque hay economías al borde del colapso y esas cosas golpean a muchas naciones, sobre todo a las que están aún en vías de desarrollo. Si ocurriera un desastre financiero la turbulencia vendrá nuevamente, será imposible evitarlo y un problema así frena muchas cosas. El conflicto árabe-israelí es un asunto de suyo relevante como lo es el relativo a las dos Coreas. Me refiero a los vientos de guerra que no dejan de soplar y ante los cuales se enmarcan muchos países por el asunto de los apoyos. De la sismisidad en el mundo no hay para donde moverse. El movimiento de las placas tectónicas es una constante en muchos lugares de prácticamente los cinco continentes. Esa es la naturaleza de nuestro planeta. Y no, no hay profecía en la cual creer a pie juntillas, eso es sólo cuento de cierta gente. Lo que sí hay es más y más horadaciones por lo del petróleo, por lo de las perforaciones y el indiscriminado abuso (petrolero) que casi se compara a un vil saqueo. En fin, que tenemos un muy duro ejercicio por delante. Uno de en realidad corto plazo donde puede aparecer el caos. Para que no ocurra debemos ser conscientes, exigentes, todos. ¿Con quién?. Con nuestros gobiernos, con nuestros Congresos, con nuestros tribunales. En suma, con nuestras autoridades, con nuestros partidos, con nuestros líderes. ¿Cómo?. Examinando, poniendo atención y presionando a fin de abatir vicios, corruptelas, oportunismo, simulación, latrocinio, injusticia, hipocresía y desigualdades. A fin también de apoyar a los que sí hacen bien las cosas.
Finalmente no se usted pero yo pasé un Fin de Año bastante agradable. Uno sin excesos aunque el desvelo sí fue de cien por ciento. Uno que, sin proponérmelo del todo, salió bien, después de trabajar el propio día 31. Uno que, sin menoscabo de lo que ocurre en el mundo, aprecié porque de eso se trata. Uno que, sencillo, con una oración y, entre más gente, sin grandilocuencias, fue agradable, reconstituyente, sobre todo porque 2011 no fue una perita en dulce.
Y como lo cortés no quita lo valiente...
¡¡¡ Feliz Año Nuevo !!!
Que todos "nos pongamos las pilas" y que tenga Usted un buen año 2012...
Le parece..?
Es todo
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