JULIO ZENON FLORES
El salón del Foro Mundo Imperial que albergó la sesión
extraordinaria del Grupo Aca en donde tomó protesta su nueva mesa directiva, se
convirtió este jueves 16 de enero en una verdadera caldera política para la
clase política de las izquierdas y alguno que otro priista colado, pocos, en
comparación con más del 90 por ciento de la asistencia zurda.
Como si se tratara de una clase política civilizada, o quien
sabe sino más bien el término sería poco leal a sus partidos de origen, sentaditos
en la misma mesa, algunos serios, otros muy bromistas, los priistas de cuño
figueroista el presidente del partido Cuauhtémoc Salgado Romero y el delegado
de la SEDATU, Héctor Vicario Castrejón, con los cabeza de grupo propio en el
seno del tricolor, Héctor Apreza Patrón y Héctor Astudillo Flores; a su lado el
también priista pero alfil del gobernador, Mario Moreno Arcos, luego el
diputado local panista Jorge Camacho y dicharachero, como es usualmente su
carácter, el senador Armando Ríos Piter.
En estricto sentido había en esa mesa cuatro precandidatos a
gobernador de Guerrero: Los diputados locales Astudillo y Camacho, así como el
alcalde de Chilpancingo Mario y el senador Armando; en otra mesa, en la del
invitado principal, el gobernador Ángel Aguirre Rivero, estaba el otro
aspirante a buscar la gubernatura: el también senador del PRD, Sofío Ramírez,
con su eterna sonrisa en el rostro, quien apenas dos días antes participó en
una reunión a puerta cerrada del grupo figueroista, ahí nomás, para mandar
mensajes, para que lo entienda quien lo tenga que entender.
Precisamente en la mesa del gobernador se placeaba también
la diputada priista –se dice que Renejuarista-, Verónica Muñoz Parra y el ¡otro
prencandidato!, este por Movimiento Ciudadano, el alcalde de Acapulco, Luis
Walton Aburto.
Otra mesa más exhibía sobre su mantel a otro candidateable,
ya para gobernador, ya para alcalde de Chilpancingo o Acapulco, el rector de la
Universidad Autónoma de Guerrero (UAGro), Javier Saldaña Almazán y el ahora
presidente interino de la Comisión de Defensa de Derechos Humanos (Coddehum) de
la entidad, Ramón Navarrete Magdaleno, quien no es candidato a cargos de
elección popular, pero si deberá pasar por el filo de los intereses partidistas
en el Congreso Local, instancia que deberá dar el visto bueno al nuevo
ombudsman guerrerense, que ya no será vitalicio, como lo ideó el creador de esa
instancia el ex gobernador malogrado, José Francisco Ruiz Massieu, sino sólo
por cuatro años, como está asentado en la nueva Constitución política de
Guerrero, que como tantos otros proyectos de legislación, sigue atorada.
En este punto, el gobernador se detendría un poco para decir
que “pongan a quien quieren”; si hay alguien interesado en la independencia de
ese organismo, es el gobernador…” y para que no duden de sus palabras refrendó
que al actual presidente interino “ni lo conocía; lo acabo de conocer ahorita,
aquí; lo vi y por las fotografías que han publicado los medios de comunicación
(mal dicho, debió decir medios de información o de difusión), le dije tu debes
ser Navarrete Magdaleno y él me dijo así es, yo soy…”
Arrinconada, en las mesas del fondo, como siempre ha sido
relegada en ese grupo, la prensa, testigo fiel de la pasarela, con reporteros
tratando de hacerse notar, de hablar al oído a los políticos presentes,
estrenándose como brillantes asesores políticos o analistas, para que viera
como se cuecen las habas en Acapulco, la capacidad de convocatoria de un grupo
Aca, de apenas unas decenas de socios, de mucho peso en la actividad
profesional o empresarial, pero que servía, sirve, como oportuna pasarela.


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