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Pasarela política en el Grupo Acapulco



JULIO ZENON FLORES Y HÉCTOR JAVIER NÁJERA
Era un simple cambio de la mesa directiva del Grupo Aca, pero desde el principio se planeó para hacerla distinta al resto de sus sesiones, cambiando la sede al Foro Mundo Imperial, donde gusta despachar al gobernador del Estado, Ángel Aguirre, para contar con su presencia y se giraron invitaciones a un espectro tan amplió de personajes políticos, que terminó siendo una buena pasarela política, para comenzar un año eminentemente electoral.
“Son los 250 pesos que mejor he gastado”, dijo entre risas el director del Laboratorio de Estudios de Opinión (Labop), el politólogo Manuel Ángel Rodríguez y añadió “ahí estaban todos mis posibles clientes”
Y no era broma lo del pago; las sesiones del grupo Aca son esas raras excepciones donde el asistente paga para entrar, como si fuera a un espectáculo, con la ventaja de que aprovecha para que lo vea el gobernador y con suerte hasta acercarse a pedirle un favor.
Por eso ayer desde antes de las nueve de de la mañana, había una larga fila para entrar al salón, donde seria la presentación, todos formados por igual, registrando su asistencia, y aunque los invitados no pagaban, los que querían pasar sin invitación les pedía 500 pesos por boleto, pero eso sí, todos a formarse,  en una larga fila.
Parafraseando a Serrat, ahí estaban “el noble y el villano, el prohombre y el gusano” sonriendo y dándose la mano: dueños de gasolineras, notarios, empresarios, profesionistas, funcionarios estatales, uno que otro político tímido y de bajo perfil. Mientras los poderosos, entraban por la puerta de al lado, entre ellos, Astudillo, Mario Moreno, Rubén Figueroa, Jorge Camacho, Evodio Velázquez, el rector Javier Saldaña…
Por la puerta de los de a pie, el flamante nuevo titular de la Comisión de Defensa de Derechos Humanos (Coddehum), Ramón Navarrete, atendía con cortesía a las decenas de reporteros que se le aglomeraban, para preguntarle de la autonomía o de los penales federales ausentes de Guerrero…viejos temas, desconocidos por los nuevos periodistas.
Las mesas cercanas al presídium fueron acordonadas, claro, ahí estaba el gobernador y el alcalde, separado del resto de la concurrencia, pero no fue obstáculo para que los priistas Cuauhtémoc Salgado, Héctor Astudillo, entre otros, pasaran al besamanos; aunque sea un ratito. Estrechón de manos, palmadas a la espalda, en fin. Viejo ritual, nuevos tiempos. Luego de la salutación regresarían a sus mesas donde se hacía notar el senador Armando Ríos Piter, el delegado de Sedatu, Héctor Vicario y el ignorado en las presentaciones y que ni por cortesía fue invitado al presídium, Mario Moreno, alcalde de Chilpancingo, en día hábil, pero fuera de su ciudad, acá en el ritual de pasar lista y dejarse ver, para no ser sacado de la jugada.
Allá en una mesa, en el salón que resultó grande para la asistencia real, pues la mitad de las mesas quedaron vacías, sin tener que presentar el obligatorio brazalete para tener acceso a una taza de café o un vaso con agua, departían figueroistas, renejuaristas y aguirristas; todos juntos. Sonrisas y poses para la foto, aprovechando que no había añorvistas que les agriaran el desayuno.
El presidente de Acapulco, ese sí el anfitrión, Luis Walton, aprovechó para pedir ayuda pues le acababan de informar que la CFE cortaría a luz a Capama, por fuertes adeudos. Esa paramunicipal que “rescató” por estar sumida en deudas, igual que ahora.
El lujo del lugar hizo que no doliera pagar 250 o 500 pesos por desayunar jugo de naranja, fruta y salpicón costeño, con chile guajillo, frijolitos café y pan, que cuentan menos de la mitad en los restaurantes más lujosos del puerto.
¿Quién era el presidente del grupo Aca? Nadie escuchó ni el nombre. Eso era lo de menos. Sobre todo luego de su tedioso y lacayuno discurso. Que provocó que alguien murmurara entre dientes “apártame uno”, poco antes de empezar una rechifla que por fortuna le hizo mella y optó por despedirse de inmediato.
El gobernador, como pez en el agua, hasta bromeó: Nadie quiere ir al grupo porque como hay miembros de muchos partidos, todos le huyen...porque a veces se ponen pesadas las críticas.
El anfitrión, fiel a su papel de sufrido, hizo un discurso para alabar al gobernador, quien por su parte reiteró su apuesta por obras de infraestructura, seguro de demostrar que no se ha equivocado y que Acapulco e Ixtapa están recuperando el turismo, nacional y extranjero.
Y como también canta Serrat, al final, por un ratito se olvidó que cada uno es cada cual; “vuelve el pobre a su pobreza, vuelve el rico a su riqueza y el señor cura a sus misas…”. Algunos salieron corriendo al evento que seguía, otros, solitarios, caminaban a la calle a esperar que sus choferes les llevaran sus carros de lujo. ¿Quién tomó protesta?

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