JULIO ZENON
FLORES
La
asignación de René Juárez Cisneros como encargado regional de la dirigencia
partidista en Guerrero, además de otros estados, puede tener varias lecturas,
pero de ninguna manera puede ser desdeñable.
El ex gobernador
no puede ya ser gobernador, pues la reelección, aún con la forma disfrazada de
dejar pasar un periodo, como se hacía en la Universidad y como se puede hacer
aún en los ayuntamientos, presidencias municipales y hasta en las diputaciones,
en el caso de la gubernatura de Guerrero, está prohibida por la Constitución,
pero si puede, con toda seguridad, determinar quién será el próximo mandatario
estatal.
La corriente
del oriundo de la colonia La Laja, al que señalaron alguna vez de comer de los
tambos de la basura de La Condesa, donde el principal dueño era y es, Ernesto
Rodríguez Escalona y su familia, está definitivamente disminuida, dado el
abandono en que les dejó ese personaje, que primero se llevó su capital, que si
supo acumular en sus cargos de representación popular, a Morelos (¿alguien
recuerda que a uno de sus hoteles le colocaron una manta hablando de
corrupción?) y luego al extranjero, donde se dice que compró toda una manzana
en un fraccionamiento de lujo, pero no desapareció del todo, por lo cual la
presencia del líder al menos sirve para rescatarla del olvido, pero no para
poner a un candidato a gobernador, por lo tanto esa variable se descarta.
Lo que si
tiene Juárez Cisneros es una buena relación con la prensa, donde repartió mucho
dinero, en sus tiempos. Y su solo nombre hizo brincar de gusto a la mayoría de
los directivos y, junto a ello, una buena relación con distintos actores
políticos de enorme peso: Por ejemplo con el gobernador Ángel Aguirre Rivero,
quien lo hizo gobernador, por encima de su primo Manuel Añorve, y, con el
senador Armando Ríos Piter, así como con los dirigentes del Grupo Guerrero.
Esa buena
relación le da a René Juárez, una capacidad de maniobra inusitada, además de
ser el fiel de la balanza entre los figueoristas y los añorvistas, que son por
ahora los dos grandes grupos del PRI de Guerrero.
Así las
cosas, uno puede preguntarse si acaso ¿no podrá René Juárez acordar con Aguirre
Rivero, al próximo gobernador? ¿El nombramiento de López Zamora en el gobierno
estatal, es acaso un adelanto de esa alianza? Y, finalmente, podrá esa alianza
dar oxígeno al favorito de Aguirre en la carrera por la sucesión, es decir,
Sofío Ramírez?
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