
JULIO ZENON FLORES
Ángel Aguirre, gobernador de Guerrero, tiene fama de generoso con los políticos que son sus amigos y con el tipo de prensa lisonjera y modosita, pero no de buen administrador de los recursos públicos.
Más bien, se tiene de él la percepción de que no es muy transparente en el manejo de los recursos públicos y que ello obedece, por un lado a que no es ordenado, es decir, que no destina los recursos, aún los federales, y que se supone vienen etiquetados, a donde corresponden, sino que los mueve a discreción a otras áreas, no necesariamente a cosas privadas, pero sí a otros rubros, áreas, secretarías, y termina por crear problemas serios en las dependencias donde debían ejercerse y, por otro lado, a la idea de que en ese desorden si puede darse, no nos consta, que alguna parte de esos recursos terminen en sus bolsillos y en campañas políticas financiadas por él.
Hay por ejemplo una versión consistente de que en el 2013 despojó de importante cantidad de recursos y de capacidad operativa a las secretarías de Salud, de Educación y de Desarrollo Social, los cuales fueron transferidos por la vía de los hechos a la férula o control de su señora esposa, la presidenta del DIF estatal, Laura Herrera de Aguirre, quien asumió un papel de vicegobernadora, pues era ella la que se reunía con jefes de área, directores de hospitales, subsecretarios, entre otros, para tomar acuerdos de la política de esas dependencias. Si existiera alguna duda de ello, se habría despejado con la orientación del presupuesto del 2014, cuando hizo aprobar, ahora ya legalmente, pues quedó en el Presupuesto de Egresos aprobado por sus vasallos, los diputados locales, rebajas a las dependencias señaladas, mientras esas rebajas se reflejan en aumentos al presupuesto del DIF, manejado, por supuesto, por su esposa, y enfocado a la dádiva, despensas y programas sociales que generan clientelismo electoral.
Pero también circula sordamente la versión de que los principales líderes de la Nueva Izquierda, que dominan en el PRD nacional, cobran mensualmente una cantidad de al menos seis ceros, de la que no quedaría ningún registro, con el fin de tener controlada a la cúpula amarilla y poder influir de manera determinante en la selección de los próximos candidatos (al respecto se dice que quiere la gubernatura y al menos las alcaldías de Acapulco, Chilpancingo, Iguala y Zihuatanejo, entre otras).
Junto a ello, el vespertino La Crónica, de Chilpancingo, publicó este miércoles que una camioneta Suburban del gobierno del estado, fue detenida en la delegación de Tlalpan, cargada de dinero en efectivo y la cual estaría siendo investigada, pues al parecer incluso traía publicidad del diputado de Chilpancingo, hijo del secretario de Finanzas de la entidad.
El hecho es que todas esas versiones de malos manejos tienen una repercusión directa en la confianza que se le pueda tener a este gobernador. Una, muy contundente, es la de que el gobierno federal ya no permitió que el mandatario maneje los 30 mil millones destinados a la reconstrucción, incluyendo los 7 mil millones del Fonden.
Eso, por otra parte, deja el dinero en manos de gente politizada y con deseos de hacerse campaña para conseguir puestos de representación popular, es decir, los delegados federales, lo cual no es tampoco una garantía de que se vayan a aplicar correctamente.
¿Usted como la ve?
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