Bloqueos carreteros a los tres accesos a Tlapa, la Acapulco-Zihuatanejo en Cacalutla y Atoyac... Daminificados reclaman ayuda.
trasfondoinf@hotmail.comEn La Montaña, 4 meses en espera de ayuda
REDACCION
Un centenar de poblados de La Montaña se prepara para
marchar mañana hacia la ciudad de Tlapa en un acto denominado Caravana del
Hambre, precisamente de la zona en que se ha dicho que se invierten recursos de
la Cruzada contra el hambre, del presidente Enrique Peña Nieto.
Según publica el diario digital Animal Político, La
Montaña lleva cuatro meses en espera de ayuda y ya no puede más. El
señalamiento coincide con lo expresado en las últimas giras del gobernador
Ángel Aguirre, en el sentido de que de los 30 mil millones prometidos por la
Federación para ayudar de manera extraordinaria a la entidad en sus problemas
de reconstrucción y ante la inseguridad que prevalece, no más no llegan.
El 8 de enero pasado, -recuerda Animal Político-, el
presidente Enrique Peña Nieto visitó el municipio de Cochoapa el Grande,
enclavado en la sierra de Guerrero –región indígena particularmente azotada por
las lluvias de septiembre– para prometer la entrega de viviendas, apoyos
productivos para los pobladores que con las tormentas perdieron todos sus
bienes, así como para reiterar que el estado recibirá una inyección de 30 mil
millones de pesos, para su reconstrucción. Un mes después de estos anuncios,
sin embargo, un centenar de poblados de La Montaña se prepara para marchar
mañana, 4 de febrero, hacia la ciudad de Tlapa en un acto denominado Caravana
del Hambre, con la cual buscan denunciar que, luego de transcurridos más de
cuatro meses desde que el agua derribó sus casas y arrasó sus milpas, ellos
siguen habitando en campamentos de damnificados, improvisados con plástico y
láminas, comiendo lo poco que su trabajo les permite adquirir, y enfermos.
“El presidente municipal de Cochoapa anda como en
campaña, y está escogiendo el color (partidista) para ver a quién le da la
ayuda –narra la señora Angelina Ortega, quien junto con su esposo e hijos vive
refugiada bajo dos láminas metálicas, durmiendo sobre la tierra–, como que (la
autoridad) no nos quieren ayudar.”
Doña Angelina es una de las 80 personas que perdieron
todo, vivienda y parcela, cuando un cerro se desgajó sobre su pueblo, San
Miguel el Viejo (ubicado a menos de 15 kilómetros del punto visitado por Peña
Nieto en enero) y quienes ahora aguardan a conocer su destino, en un vado donde
han construido una docena de chozas, con las láminas que les entregó el
gobierno a finales de noviembre. Desde ahí puede verse su casa, soterrada por
el lodo, junto con las de otras 30 familias.
“Nos dieron ocho láminas por familia”, se lamenta doña
Angelina, y con ellas alzaron endebles refugios, por los que se filtra el frío
de noche y que, durante el día, acumulan el calor hasta convertirse en hornos.
Para enfrentar el frío, señala, en cada refugio se
amontonan diez o quince personas para dormir, y durante el día, protesta, no
queda más que permanecer fuera, bajo el rayo del sol.
Fue en noviembre cuando el último médico pasó por San
Miguel el Viejo, denuncia, por su parte, don Sixto Ramírez, comandante
municipal de la comunidad y, desde entonces a la fecha, sus habitantes sortean
la enfermedad, con la misma pesadumbre con que enfrentan las inclemencias del
tiempo.
“La niña tiene gripa –dice una adolescente, y señala a su
hermana pequeña, cubierto su rostro por la mucosidad que no deja de fluir por
su nariz–, (en la noche) está haciendo mucho frío, y anteayer llovió.”
Pero el clima agreste o la enfermedad no son la principal
preocupación. El hambre lo es, puesto que el pueblo entero perdió su cosecha de
maíz, con la cual sus habitantes habrían de alimentarse todo el año.
“Nosotros ya nos acostumbramos a comer pura salsa y sal,
y quelite, que hay aquí”, dice doña Angelina, y si algo alcanzan a adquirir
para comer, es casi simbólico, “porque tampoco tenemos trabajo”.
Para reunir un poco de dinero, las familias de San Miguel
el Viejo tejen sombreros de palma. Sus dedos raudos alcanzan a completar dos
sombreros por día. Por un centenar de hojas de palma, ellos deben pagar 40
pesos, y con ese material pueden elaborar 24 sombreros, que los comerciantes de
Tlapa les compran en 70 pesos. Esto quiere decir que, por cada seis días de
trabajo haciendo sombreros, su ganancia es apenas de 30 pesos.
Hartos ya de la espera, este domingo, un grupo de
representantes de San Miguel el Viejo viajó a la localidad vecina de Cochoapa,
para demandar una explicación al presidente municipal, sobre el retraso en la
reubicación de su pueblo.
No obstante, el alcalde Luciano Moreno López, de
extracción priista, “no estaba, que se fue a una inauguración, así nos dijo el
comisariado (de bienes comunales, Celerino Tiburcio), y nos dijo que sí se iba
a reubicar San Miguel Viejo, pero nos lo dijo levantando la botella… no hay
respuesta favorable, no hay respuesta real… nos dicen ‘espérense, unos 15 días,
unos 20 días, un mes’, y así estamos desde el 15 de septiembre, que cayó la
lluvia.” (Con información de Animal político)

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