
JULIO ZENON FLORES
El descubrimiento reciente en Guerrero, de tres bodegas conteniendo ayuda para los damnificados por la tormenta Manuel y el huracán Ingrid, que llegaron tanto de miles de voluntarios, individuales organizados de diversas partes del mundo, como del propio gobierno federal, reveló el peor lado del gobernador Aguirre y su familia: El uso sin escrúpulos de los recursos ajenos para intereses personales y de grupo. Más concreto, con fines electorales.
Se podrá decir que todos los partidos y gobernantes lo hacen, es decir, que usan recursos públicos para cuestiones político-electorales, pero por lo general a la gente normal, no polítizada eso no le importa mucho, porque piensa que al fin no es su dinero y que de todos modos “todos roban”, pero el caso actual de Guerrero es diferente. Este sí le duele a la gente, porque se trata de AYUDA nacional e internacional para familias en situación de emergencia, que debió ser entregada en tiempo y forma y por cuya carencia la gente ha hecho innumerables protestas en todas las regiones del estado. La más reciente fue la marcha contra el hambre en Tlapa, donde unos 2 mil indígenas hasta bloquearon los accesos, durante la penúltima visita de la titular de Sedesol, Rosario Robles.
El gobernador, antes de que se descubrieran sus bodegas repletas con ayuda, declaraba que la ayuda no llegaba y le echaba la culpa al gobierno federal de la ausencia de apoyos y, hasta se fue más allá y también señaló que para las cuestiones de seguridad no requería del apoyo federal.
Tuvo que venir Rosario Robles a decir que la ayuda ya estaba acá y aún así muchos lo pusimos en duda, como que le creímos más a Angel Aguirre, pues veíamos a la gente necesitaba haciendo marchas y bloqueos para exigir que se les apoyara. No imaginábamos que las bodegas del DIF, de Protección Civil y de Finanzas, las tenían guardadas, no sabemos exactamente con qué objetivo, pero la gente luego luego supuso que para ser usada electoralmente por los cachorros del gobierno en abierta precampaña: Angel Aguirre Herrera en Acapulco y Jorge Salgado Parra en Chilpancingo. No tenemos pruebas de que así sea, pero LA GENTE ES SABIA.
Los hallazgos marcan sin duda, una segunda parte del declive del poder en el gobierno de Ángel Aguirre, cuando de por sí, por cuestiones temporales, ya comenzaba a declinar, porque su futuro sucesor ya anda en campaña.
Ese declive tendrá una consecuencia directa en la influencia que Aguirre venía teniendo para definir al próximo gobernador. Pese a que pueda contar con todo el dinero propio de un gobernador en un estado poco transparente, la realidad es que se le acabó la fuerza de la mano izquierda. Ya no podrá elegir a su sucesor y eso le puede representar un camino a rendir cuentas cuando ya no sea mandatario, similar al que ahora enfrenta el ex gobernador Andrés Granier en Tabasco y, por supuesto, tendrá que despedirse de su pretensión de imponer a su hijo Angelito en Acapulco y a su ahijado Jorgito en Chilpancingo, en tanto que su esposa (la Martha Sahagún de este gobernador) tendrá que bajar su activismo público, salpicada de despensas podridas en los patios del DIF que dirige.
trasfondoinf@hotmail.com
1 Comentarios
Muy claro y verdadero.......... felicidades por su imparcialidad, esto ayuda a la credibilidad de la gente en los medios periodísticos. Saludos.
ResponderEliminar¿Qué te pareció esta información? ¿Qué nos falta?