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Guerrero, laboratorio de fuerzas nacionales


JULIO ZENON FLORES
La guerra que viene en Guerrero por la gubernatura, trasciende sus fronteras y, como antaño, en la época del partido único y centralista, el PRI, las candidaturas y eventuales triunfos se definirán en función más de fuerzas externas que las internas. En este caso los candidatos sólo vienen siendo una suerte de representaciones locales de los intereses que tienen su meca en la ciudad de México.
Lo llamativo de esta situación es que lo anterior ocurre en los dos partidos de mayor peso electoral, lo que implica que en realidad, gane quien gane, no hay cambios en el futuro inmediato de Guerrero, es decir, que esa costumbre de responder a los poderes centrales tan tradicionales en el PRI ahora ha sido adaptada por el PRD y hasta por los partiditos satélites y el aún en construcción Morena.
Decimos lo anterior porque los personajes que luchan por la candidatura sólo dedican una parte de su arsenal a obtener simpatías en Guerrero y lo hacen en realidad para llamar la atención de los supremos electores centrales, de los tlatoanis de sus tribus.
Por ejemplo el alicaído Marcelo Ebrard ha prometido venir a Guerrero a hacer campaña para ayudar a su gallo o chivo, según se vea, Sofío Ramírez Hernández, mientras que Andrés Manuel López Obrador, ha comprometido con su pejejito el secretario de Salud, Lázaro Mazón, que vendrá a la tierra guerrerense para hacerlo triunfar, como candidato del Morena.
En ese mismo escenario ha sido público el acercamiento de Armando Ríos Piter con “Los Chuchos” por lo cual su principal líder, Jesús Ortega, está dispuesto a fletarse las semanas necesarias e este terruño para coronar a su jaguar con la victoria.
En el PRI, las cosas no son diferentes. Por un lado se nota que todos los aspirantes buscan la cercanía con el presidente Enrique Peña Nieto y todos se dicen sus gallos, a excepción de Manuel Añorve, que confía más en la estructura local y en el apoyo que le pueda brindar su jefe político Manlio Fabio Beltrones. En cambio Mario Moreno Arcos y Cuauhtémoc Salgado Romero, le apuestan a la ayuda presidencial, que, por cierto, ya se ha dejado sentir en Guerrero.
En ese sentido podríamos a partid de agosto de este año tener en el escenario guerrerense peleando palmo a palmo a Ebrard, AMLO, Ortega, Beltrones y Peña Nieto, a cada uno de los cuales la entidad les importa muy poco en términos de sus habitantes, pues ni radican ni tienen intereses económico aca, pero eso sí, les sirve de laboratorio para medir sus fuerzas.
  trasfondoinf@hotmail.com

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